Tras tanto tiempo sin poder escribir en el blog, me gustaría dedicar esta entrada a uno de los mayores ''avances'' en lo cuales se ha visto envuelta mi generación, un parche que apareciendo de la nada y evolucionando en cuestión de años, ha conseguido implantarse en la mayoría de vidas de la gente, robándoles el tiempo y creando una dependencia sin la que les sería difícil vivir, puesto que la rutina que les une a la pantallita con luces parece absorberles toda capacidad de concentración evadiéndoles de un mundo que sigue girando.
A causa de esta ''maravilla'' del progreso, el ser humano ha perdido la capacidad de disfrutar de un buen libro, ya no aprecia una conversación entre dos personas (y en caso contrario, creedme, el 95% de gente sólo atenderá si éstas tratan de sexo, drogas, fiesta, o como no, televisión). ¿Qué ha sido de la belleza de el entorno natural? ¿Quién tiene la capacidad de valorar un día de lluvia (por ejemplo) y ver más allá de ''está cayendo agua del cielo''?
Pena me da el futuro que espera a las siguientes generaciones. En menos de cincuenta años hemos pasado de quedar en la plaza mayor a chatear por las redes, rechazando la unidad y el compañerismo existentes en aquel entonces; en vez de salir con los hijos/padres al parque por las tardes, les ponen una película de animación, privándoles de la infancia al aire libre que todo infante merece tener; ¿vacaciones en el pueblo? ¡No, por favor! Eso no es ''guay'', ahora hay que gastarse más de lo que se cobra en un mes para ser socialmente aceptado y viajar, como mínimo, una vez al año al extranjero ¿para contemplar la cultura, historia y tradiciones de dicho lugar? ¡No! Para emborracharse, y como no, salir de fiesta, ¡eso sí que es disfrutar de la libertad y pasar unas buenas vacaciones en familia, señores!
Si por un día la gente se desatase de tanta tecnología y avances ''chulis'', tal vez podrían apreciar la naturaleza de su ser. ¿Por qué será que no se atreven a ello? ¿Qué es eso que les obliga a depender de un estatus social alto y ocultarse en su cueva? Nada más y nada menos que miedo. Miedo a descubrir quienes son realmente puesto que carecen de personalidad, entes sin empatía que gozan creyendo ser otros y simulando papeles que jamás desvelarán. Las personas (por llamarlas de algún modo) actuales no saben quienes son, y si aun leyendo esto, siguen sin creerme, les ofrezco un nuevo punto de vista: hablad con algún conocido, lleváoslo a tomar algo, preguntadle sobre sus aficiones, motivaciones, perspectivas de futuro e intentad descubrir de donde viene el carácter actual de la persona en cuestión.
En un principio, optan por ofrecer un perfil jugoso, que atraiga a otras personas, que puedan sentirse a gusto con él, intentan trasmitir bienestar a su alrededor pero todo esto no es más que la máscara que se han creado, si consiguen quitársela, se encontrarán con otra máscara, en la cual el sujeto titubeará un poco, dudando del modo en que deben encaminar la situación, temiendo que la persona que muestren a continuación pueda desagradar, y así sucesivamente, hasta que lleguen a quienes son realmente. Si consiguen llegar al centro de éste, descubrirán que no merecen siquiera ser llamados seres humanos. Actúan como muñecos esperando que les compren, carecen de personalidad por lo que deben ocultarse en diversos perfiles, y el único verdadero es el ser egocéntrico, falso, interesado y mentiroso. He aquí la autentica naturaleza del ser contemporáneo, disfrutadla si la compartís.
Para finalizar esta entrada me gustaría resaltar una cosa. La gente que me conozca, sabrá que me decanto por las ciencias, en especial con la tecnología, pero pese al amor hacia lo que hemos sido capaces de crear, siempre detestare el ser vago, acomodado y aprovechado que las use para el sedentarismo y el desinterés.