Hay momentos en los que deberíamos reflexionar sobre los pasos que trazamos. El lógico equivocarse y lo importante de estos fallos es poder rectificar y aprender de ellos, creando de uno mismo la persona a la que aspiramos.
Dicho esto, me dirijo a las personas que no cumplen este proceso. ¿Cuántas veces nos han dicho algo que hacemos mal? Posiblemente más de una, diez, o cien. Es muy importante valorar estas críticas puesto que es más fácil ver los errores desde fuera que localizarlos uno mismo. Valoro mi ser y mi ego es algo que, por mucho que pueda molestar, está muy alto, aun sabiendo que queda mucho trabajo por hacer no hay día que no mejore en algún aspecto.
A diferencia de mí (y algunos de vosotros) existe un elevado porcentaje de población que carecen tanto de personalidad como de espíritu de superación y se estancan en un punto, séase maruj@s, adinerad@s, poligoner@s, y un sinfín de tribus en las cuales el exterior y el critiqueo es el pan de cada día.
Desde un punto psicológico, hay una tendencia a autojustificarse (a menudo conscientemente) de los propios errores sacándolos la luz en forma de críticas hacia otras personas, juzgando actos que consideran negativos y en el caso del primer sujeto esta acción suele estar elevada. Esto se debe a la baja autoestima y a la carencia de lazos afectivos reales (ya sea familia, pareja, amistades, o uno mismo) que provocan un estado de pobreza interior la cual no saben llenar de otra manera.
Siendo sincera, siento verdadera lástima por esta gente que en ocasiones tienden a juzgarme sabiendo que jamás podrán alcanzarme, aunque si tras haber intentado ayudarles siguen en su cuadro sin querer cambiar, mi conciencia permanece tranquila. Creen que pueden opinar sobre mis actos (con unos principios a años luz de los suyos) intentando de ese modo que me vea afectada. Hace un tiempo esas críticas me habrían causado dolor, posiblemente me habría decepcionado que supuestas amistades hubieran tomado la falsedad como principio para luego poder atacar donde duele, reconozco que me pasó, pocas veces, pero gracias a ello aprendí a ser selectiva y ver con quien puedo contar.
A menudo estos seres suelen rodearse de cuantiosas personas creando grupos numerosos en los que se creen socialmente aceptados y protegidos pero cuando se quedan solos, hay que ponerse tapones para no oír las ofensas e injurias que se dicen unos a otros. Hoy en día, mi circulo de amistades se ve reducido a un número muy pequeño, pero valen más que veinte de ell@s.
Tal vez esta entrada no corresponda a mi modo de escribir anterior, pero creo que este tema debía tratarlo y escribir sobre él a modo de crítica, aunque he debido prescindir de muchos calificativos y expresiones que por respeto a mis principios preferí eliminar. Aquí es donde se refleja quien es una Señora y quienes unos cualquiera.
miércoles, 31 de agosto de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
World Wide Web
Tras tanto tiempo sin poder escribir en el blog, me gustaría dedicar esta entrada a uno de los mayores ''avances'' en lo cuales se ha visto envuelta mi generación, un parche que apareciendo de la nada y evolucionando en cuestión de años, ha conseguido implantarse en la mayoría de vidas de la gente, robándoles el tiempo y creando una dependencia sin la que les sería difícil vivir, puesto que la rutina que les une a la pantallita con luces parece absorberles toda capacidad de concentración evadiéndoles de un mundo que sigue girando.
A causa de esta ''maravilla'' del progreso, el ser humano ha perdido la capacidad de disfrutar de un buen libro, ya no aprecia una conversación entre dos personas (y en caso contrario, creedme, el 95% de gente sólo atenderá si éstas tratan de sexo, drogas, fiesta, o como no, televisión). ¿Qué ha sido de la belleza de el entorno natural? ¿Quién tiene la capacidad de valorar un día de lluvia (por ejemplo) y ver más allá de ''está cayendo agua del cielo''?
Pena me da el futuro que espera a las siguientes generaciones. En menos de cincuenta años hemos pasado de quedar en la plaza mayor a chatear por las redes, rechazando la unidad y el compañerismo existentes en aquel entonces; en vez de salir con los hijos/padres al parque por las tardes, les ponen una película de animación, privándoles de la infancia al aire libre que todo infante merece tener; ¿vacaciones en el pueblo? ¡No, por favor! Eso no es ''guay'', ahora hay que gastarse más de lo que se cobra en un mes para ser socialmente aceptado y viajar, como mínimo, una vez al año al extranjero ¿para contemplar la cultura, historia y tradiciones de dicho lugar? ¡No! Para emborracharse, y como no, salir de fiesta, ¡eso sí que es disfrutar de la libertad y pasar unas buenas vacaciones en familia, señores!
Si por un día la gente se desatase de tanta tecnología y avances ''chulis'', tal vez podrían apreciar la naturaleza de su ser. ¿Por qué será que no se atreven a ello? ¿Qué es eso que les obliga a depender de un estatus social alto y ocultarse en su cueva? Nada más y nada menos que miedo. Miedo a descubrir quienes son realmente puesto que carecen de personalidad, entes sin empatía que gozan creyendo ser otros y simulando papeles que jamás desvelarán. Las personas (por llamarlas de algún modo) actuales no saben quienes son, y si aun leyendo esto, siguen sin creerme, les ofrezco un nuevo punto de vista: hablad con algún conocido, lleváoslo a tomar algo, preguntadle sobre sus aficiones, motivaciones, perspectivas de futuro e intentad descubrir de donde viene el carácter actual de la persona en cuestión.
En un principio, optan por ofrecer un perfil jugoso, que atraiga a otras personas, que puedan sentirse a gusto con él, intentan trasmitir bienestar a su alrededor pero todo esto no es más que la máscara que se han creado, si consiguen quitársela, se encontrarán con otra máscara, en la cual el sujeto titubeará un poco, dudando del modo en que deben encaminar la situación, temiendo que la persona que muestren a continuación pueda desagradar, y así sucesivamente, hasta que lleguen a quienes son realmente. Si consiguen llegar al centro de éste, descubrirán que no merecen siquiera ser llamados seres humanos. Actúan como muñecos esperando que les compren, carecen de personalidad por lo que deben ocultarse en diversos perfiles, y el único verdadero es el ser egocéntrico, falso, interesado y mentiroso. He aquí la autentica naturaleza del ser contemporáneo, disfrutadla si la compartís.
Para finalizar esta entrada me gustaría resaltar una cosa. La gente que me conozca, sabrá que me decanto por las ciencias, en especial con la tecnología, pero pese al amor hacia lo que hemos sido capaces de crear, siempre detestare el ser vago, acomodado y aprovechado que las use para el sedentarismo y el desinterés.
A causa de esta ''maravilla'' del progreso, el ser humano ha perdido la capacidad de disfrutar de un buen libro, ya no aprecia una conversación entre dos personas (y en caso contrario, creedme, el 95% de gente sólo atenderá si éstas tratan de sexo, drogas, fiesta, o como no, televisión). ¿Qué ha sido de la belleza de el entorno natural? ¿Quién tiene la capacidad de valorar un día de lluvia (por ejemplo) y ver más allá de ''está cayendo agua del cielo''?
Pena me da el futuro que espera a las siguientes generaciones. En menos de cincuenta años hemos pasado de quedar en la plaza mayor a chatear por las redes, rechazando la unidad y el compañerismo existentes en aquel entonces; en vez de salir con los hijos/padres al parque por las tardes, les ponen una película de animación, privándoles de la infancia al aire libre que todo infante merece tener; ¿vacaciones en el pueblo? ¡No, por favor! Eso no es ''guay'', ahora hay que gastarse más de lo que se cobra en un mes para ser socialmente aceptado y viajar, como mínimo, una vez al año al extranjero ¿para contemplar la cultura, historia y tradiciones de dicho lugar? ¡No! Para emborracharse, y como no, salir de fiesta, ¡eso sí que es disfrutar de la libertad y pasar unas buenas vacaciones en familia, señores!
Si por un día la gente se desatase de tanta tecnología y avances ''chulis'', tal vez podrían apreciar la naturaleza de su ser. ¿Por qué será que no se atreven a ello? ¿Qué es eso que les obliga a depender de un estatus social alto y ocultarse en su cueva? Nada más y nada menos que miedo. Miedo a descubrir quienes son realmente puesto que carecen de personalidad, entes sin empatía que gozan creyendo ser otros y simulando papeles que jamás desvelarán. Las personas (por llamarlas de algún modo) actuales no saben quienes son, y si aun leyendo esto, siguen sin creerme, les ofrezco un nuevo punto de vista: hablad con algún conocido, lleváoslo a tomar algo, preguntadle sobre sus aficiones, motivaciones, perspectivas de futuro e intentad descubrir de donde viene el carácter actual de la persona en cuestión.
En un principio, optan por ofrecer un perfil jugoso, que atraiga a otras personas, que puedan sentirse a gusto con él, intentan trasmitir bienestar a su alrededor pero todo esto no es más que la máscara que se han creado, si consiguen quitársela, se encontrarán con otra máscara, en la cual el sujeto titubeará un poco, dudando del modo en que deben encaminar la situación, temiendo que la persona que muestren a continuación pueda desagradar, y así sucesivamente, hasta que lleguen a quienes son realmente. Si consiguen llegar al centro de éste, descubrirán que no merecen siquiera ser llamados seres humanos. Actúan como muñecos esperando que les compren, carecen de personalidad por lo que deben ocultarse en diversos perfiles, y el único verdadero es el ser egocéntrico, falso, interesado y mentiroso. He aquí la autentica naturaleza del ser contemporáneo, disfrutadla si la compartís.
Para finalizar esta entrada me gustaría resaltar una cosa. La gente que me conozca, sabrá que me decanto por las ciencias, en especial con la tecnología, pero pese al amor hacia lo que hemos sido capaces de crear, siempre detestare el ser vago, acomodado y aprovechado que las use para el sedentarismo y el desinterés.
domingo, 8 de mayo de 2011
Barbacoa, tempus fugit.
Hubo un tiempo en que los veranos los pasaba junto mi familia en el camping de un pueblo costero del mediterráneo. Recuerdo el trayecto de hora y media en coche deseando llegar a la caravana y poder correr por la montaña que había al lado donde era común toparse con pequeñas garzas, deseando que fueran las cuatro de la tarde para zambullirme en la piscina con ese enorme tobogán, pero lo que más deseaba era la llegada del domingo, con las insufribles carreras de coches en la televisión, la imagen de mi padre haciendo la barbacoa mientras mi madre preparaba el ‘‘all-i-oli’’.
Mi hermano y yo solíamos jugar en una parcela próxima a la nuestra mientras esperábamos la llamada -¡Niños, a la mesa!-. Se podía escuchar el sonido de los coches, tan similar a las moscas en una noche de verano, los pájaros cantando mientras volaban de una morera a otra, y sobre todo, las risas y broncas tan típicas en toda familia que hacen de ella la compañía más grata.
Por desgracia, todos los momentos terminan; tendría aproximadamente doce años cuando esa paz veraniega finalizó para siempre, nunca más volvería a disfrutar de esos momentos tan insignificantes pero a su vez, tan magníficos. Las garzas no volverían a cantar para nosotros, y ese camping guardaría por siempre una de las épocas más felices de mi corta existencia.
Hoy, mi madre y yo hemos preparado una barbacoa casera mientras conversábamos de temas intrascendentes, pero estrechábamos pequeños lazos que se habían deteriorado en los últimos años. Mi hermano ha llegado a casa, con su típico comportamiento que deja ver la efervescencia de sus hormonas, y más tarde dos personas que actualmente forman parte de la familia de mi madre, a la cual pertenezco.
No se puede siquiera comparar con los recuerdos que guardo de tiempos pasados, pero la imagen de mi hermano y mi madre a mi lado, un pequeño mortero, la retrasmisión de una carrera de fórmula 1 y el olor característico de la carne hecha a la brasa me ha hecho revivir momentos que a día de hoy me provocan una gran nostalgia. Es difícil de expresar, pero entre la felicidad que me envolvía en esos momentos, se podía contemplar la tristeza de saber que esos tiempos de inocencia y alegría jamás volverían a formar parte de los domingos de verano.
Lamento no poder volver a esos tiempos, pero lo que realmente me hace sentir mal es creer que no los aproveche al máximo, tengo la inquietud de que no valoré suficiente esos veranos expuestos al sol, y que mi corta edad de entonces me impedía creer que esa felicidad podría terminar algún día. Pese a ello, me alegra creer que fueron momentos felices que tengo la suerte de guardar en mi memoria, y que gracias a ellos, la definición y los valores que aporta una familia no caerán en el olvido.
Tempus fugit, sicut nubes, quasi naves, velut umbra. Sed fugit interea fugit irreparabile tempus.
martes, 12 de abril de 2011
Metamorfosis
Recientemente me he visto expuesta a muchos cambios en mi vida, globalizando un poco más, el último año ha sido como un terremoto seguido de grandes volcanes en erupción, que no cesaban en su trabajo expulsando más y más lava, junto con ese temblor del suelo que imposibilitaba el huir de ahí.
Debido a ello he tenido que tomar decisiones que posiblemente hayan marcado parte de lo que será mi futuro. En ocasiones no tuve tiempo apenas de plantearme si eran las correctas, otras veces las opciones eran escasas y negativas, pero a pesar de ello, estoy tranquila porque tomé el camino que creí más beneficioso para mí, y confío en mi criterio.
Agradezco todo este tiempo de turbulencias ya que han hecho aflorar la parte racional y consecuente que antes no tenía tan desarrollada. Al verme sola, sin apenas ayuda de nadie fui consciente que sólo yo puedo ayudarme y nadie mejor que yo sabe lo que más me conviene. El saber que un paso, una palabra, una pequeña decisión... podrían ser el desencadenante de una tormenta peor, hizo que fuera más minuciosa y valorara los pros y contras de cada opción, pero sin demora ya que el tiempo iba en mi contra.
Después de este tiempo de incertidumbre, parece que brilla un poco el sol. Las frías gotas de lluvia acarician mis mejillas, pero ya no me molestan. Cada una de ellas me aporta nuevas experiencias y ya forman parte de mí, refrescan mi vida y me impiden caer en la rutina, me producen confianza en mi misma y gracias a haber aprendido a vivir con ellas me siento capaz de superar casi todos los obstáculos que se me presentan.
Nadie puede cambiar el campo donde nace, pero sólo uno mismo es capaz de decidir que camino tomar, porque pese a que todos lleven a un final común, los paisajes por descubrir que podemos encontrar en cada uno de ellos formaran nuestro ser, y si aprendemos del suelo que pisamos, estoy segura que llegaremos a la meta con recuerdos que perdurarán por siempre.
Debido a ello he tenido que tomar decisiones que posiblemente hayan marcado parte de lo que será mi futuro. En ocasiones no tuve tiempo apenas de plantearme si eran las correctas, otras veces las opciones eran escasas y negativas, pero a pesar de ello, estoy tranquila porque tomé el camino que creí más beneficioso para mí, y confío en mi criterio.
Agradezco todo este tiempo de turbulencias ya que han hecho aflorar la parte racional y consecuente que antes no tenía tan desarrollada. Al verme sola, sin apenas ayuda de nadie fui consciente que sólo yo puedo ayudarme y nadie mejor que yo sabe lo que más me conviene. El saber que un paso, una palabra, una pequeña decisión... podrían ser el desencadenante de una tormenta peor, hizo que fuera más minuciosa y valorara los pros y contras de cada opción, pero sin demora ya que el tiempo iba en mi contra.
Después de este tiempo de incertidumbre, parece que brilla un poco el sol. Las frías gotas de lluvia acarician mis mejillas, pero ya no me molestan. Cada una de ellas me aporta nuevas experiencias y ya forman parte de mí, refrescan mi vida y me impiden caer en la rutina, me producen confianza en mi misma y gracias a haber aprendido a vivir con ellas me siento capaz de superar casi todos los obstáculos que se me presentan.
Nadie puede cambiar el campo donde nace, pero sólo uno mismo es capaz de decidir que camino tomar, porque pese a que todos lleven a un final común, los paisajes por descubrir que podemos encontrar en cada uno de ellos formaran nuestro ser, y si aprendemos del suelo que pisamos, estoy segura que llegaremos a la meta con recuerdos que perdurarán por siempre.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Padre
Desde el momento en que nacemos estamos atados a los lazos familiares, en especial a aquellos que nos formaron, pero hay que tener en cuenta que más allá de la sangre que nos corre por las venas, la genética que portamos, etc... existe algo lo cual crea a lo que solemos llamar ''padre'' y ''madre''.
Esas personas son las que acompañan tu infancia, te aportan valores, tradiciones, cultura, consejos y ayudan en esa etapa que todos pasamos llamada adolescencia y si logran llevar a cabo ese difícil papel, es cuando realmente nos damos cuenta del verdadero significado de la familia.
Si algo he de agradecer a la vida es el padre que tengo, alguien que no sólo se preocupo de crearme y hacer el típico papel, sino que se dedicó en cuerpo y alma a la persona que soy. Compartió mis alegrías y mis tristezas, me aconsejo en momentos difíciles y siempre supo que decirme por muy complicada que pudiera resultar la situación para mí.
Sé que puedo resultar en muchos momentos un tanto estúpida y que en ocasiones ignoré sus palabras, pero cada una de ellas fue de gran importancia para mí. Siempre fue, es y será mi modelo a seguir, admiro tanto quien es que el simple hecho de ser su hija hace que me sienta bien. Alguien que fue capaz de aprender de la vida, no decaer jamás cargando con el peso de la tristeza, y pese a todos los problemas, supo seguir adelante sin olvidarse de mí, es más, pensando antes en mí que en él mismo.
Juro que algún día seré alguien de la que puedas estar orgulloso, no puedo ofrecerte eso ahora porque aun me queda mucho que mejorar de mí pero si permaneces a mi lado como has hecho hasta ahora estoy segura que podré convertirme en la mujer que tanto tú como yo queremos que sea.
Y por último, dejo una frase que me dices a menudo, y aun no estando completamente de acuerdo con ella me ayuda a tomarme las cosas con más calma y evadirme un poco del mundo de locos al que estamos expuestos. ''La vida no es tan complicada como nos hacen creer, intenta ser feliz.''
Esas personas son las que acompañan tu infancia, te aportan valores, tradiciones, cultura, consejos y ayudan en esa etapa que todos pasamos llamada adolescencia y si logran llevar a cabo ese difícil papel, es cuando realmente nos damos cuenta del verdadero significado de la familia.
Si algo he de agradecer a la vida es el padre que tengo, alguien que no sólo se preocupo de crearme y hacer el típico papel, sino que se dedicó en cuerpo y alma a la persona que soy. Compartió mis alegrías y mis tristezas, me aconsejo en momentos difíciles y siempre supo que decirme por muy complicada que pudiera resultar la situación para mí.
Sé que puedo resultar en muchos momentos un tanto estúpida y que en ocasiones ignoré sus palabras, pero cada una de ellas fue de gran importancia para mí. Siempre fue, es y será mi modelo a seguir, admiro tanto quien es que el simple hecho de ser su hija hace que me sienta bien. Alguien que fue capaz de aprender de la vida, no decaer jamás cargando con el peso de la tristeza, y pese a todos los problemas, supo seguir adelante sin olvidarse de mí, es más, pensando antes en mí que en él mismo.
Juro que algún día seré alguien de la que puedas estar orgulloso, no puedo ofrecerte eso ahora porque aun me queda mucho que mejorar de mí pero si permaneces a mi lado como has hecho hasta ahora estoy segura que podré convertirme en la mujer que tanto tú como yo queremos que sea.
Y por último, dejo una frase que me dices a menudo, y aun no estando completamente de acuerdo con ella me ayuda a tomarme las cosas con más calma y evadirme un poco del mundo de locos al que estamos expuestos. ''La vida no es tan complicada como nos hacen creer, intenta ser feliz.''
lunes, 21 de marzo de 2011
La verdadera amistad
Constantemente el ser humano se ve con la necesidad de relacionarse, interactuar con otros seres, y de ese modo enriquecerse (teóricamente) como persona.
Hace tiempo, creía en ello, buscaba el apoyo en otra gente para no ser el ''bicho raro'' que realmente había en mí. Con el paso del tiempo la soledad fué la única verdadera amiga que compartía mis horas, ya que el resto de seres eran para mí tan carentes en su interior que más que hacerme crecer, empobrecían mi espíritu y me incomodaba el simple hecho de mantener conversaciones con ellos.
De ese modo fueron pasando los meses, completamente sola, yo y mi mente, reflexionaba acerca de mis preocupaciones, mis inquietudes, logros aun por conseguir, etc... Pero cuando ya veía imposible el tener una verdadera amistad como conoce la ''gente normal'' apareció ella, quien me saco del mundo vacio y oscuro en el que me encontraba.
Todo empezó con tonterías dirían algunos como un cigarrillo en el baño, pequeñas conversaciones sobre la brevedad del momento y la carencia de emociones puras en la vida moderna, y de ese modo casi sin darnos cuenta pasamos a compartir dos vidas tan similares y a su vez diferentes en una misma, ajenos a lo material que nos rodee, llegamos a transmitirnos TODO con tan sólo una mirada, a vivir juntas interminables noches de risas y apoyarnos en momentos de tristeza, algo que jamás nadie había compartido conmigo, ¡hizo que mis amarguras se vieran tan efímeras y mis alegrías eternas!
Ahora hará más de un año del inicio de aquella amistad, no sé exactamente el día en que me di cuenta que ella era ya parte de mi y que por nada del mundo renunciaría a tan bella persona, lo que si sé es que ya nadie podrá arrebatármela, porque cualquiera que pretenda hacerle daño, me estaría creando una herida incurable y no lo permitiré, ella me dio la verdadera vida, y no moriré hasta conseguir que sea totalmente feliz.
Alguien tan bello por dentro como por fuera, con unos valores tan firmes, unos sentimientos tan puros, y pese a esa corteza de piedra impenetrable, me permitió entrar en su interior y sanar mi dolor. Personas así sólo se encuentran una vez en la vida y me alegro de no haber dejado pasar esta oportunidad. A menudo oigo gente decir ''o sea, tronca, yo por ti ma-to'' y me entra la risa, comprenderéis el porque tras la lectura de este escrito, pero si realmente habéis tenido la suerte de encontrar una persona como encontré yo, sabréis el verdadero significado de dar tu vida por alguien y anteponer su bienestar al tuyo.
No sé exactamente cuándo podrás leer esto, pero espero que llegues a comprender todo lo que deseaba escribir, aunque por más palabras que ponga no podre llegar a mostrar todo lo que desearía.
¡Gracias por aparecer y compartir tu vida conmigo!
Hace tiempo, creía en ello, buscaba el apoyo en otra gente para no ser el ''bicho raro'' que realmente había en mí. Con el paso del tiempo la soledad fué la única verdadera amiga que compartía mis horas, ya que el resto de seres eran para mí tan carentes en su interior que más que hacerme crecer, empobrecían mi espíritu y me incomodaba el simple hecho de mantener conversaciones con ellos.
De ese modo fueron pasando los meses, completamente sola, yo y mi mente, reflexionaba acerca de mis preocupaciones, mis inquietudes, logros aun por conseguir, etc... Pero cuando ya veía imposible el tener una verdadera amistad como conoce la ''gente normal'' apareció ella, quien me saco del mundo vacio y oscuro en el que me encontraba.
Todo empezó con tonterías dirían algunos como un cigarrillo en el baño, pequeñas conversaciones sobre la brevedad del momento y la carencia de emociones puras en la vida moderna, y de ese modo casi sin darnos cuenta pasamos a compartir dos vidas tan similares y a su vez diferentes en una misma, ajenos a lo material que nos rodee, llegamos a transmitirnos TODO con tan sólo una mirada, a vivir juntas interminables noches de risas y apoyarnos en momentos de tristeza, algo que jamás nadie había compartido conmigo, ¡hizo que mis amarguras se vieran tan efímeras y mis alegrías eternas!
Ahora hará más de un año del inicio de aquella amistad, no sé exactamente el día en que me di cuenta que ella era ya parte de mi y que por nada del mundo renunciaría a tan bella persona, lo que si sé es que ya nadie podrá arrebatármela, porque cualquiera que pretenda hacerle daño, me estaría creando una herida incurable y no lo permitiré, ella me dio la verdadera vida, y no moriré hasta conseguir que sea totalmente feliz.
Alguien tan bello por dentro como por fuera, con unos valores tan firmes, unos sentimientos tan puros, y pese a esa corteza de piedra impenetrable, me permitió entrar en su interior y sanar mi dolor. Personas así sólo se encuentran una vez en la vida y me alegro de no haber dejado pasar esta oportunidad. A menudo oigo gente decir ''o sea, tronca, yo por ti ma-to'' y me entra la risa, comprenderéis el porque tras la lectura de este escrito, pero si realmente habéis tenido la suerte de encontrar una persona como encontré yo, sabréis el verdadero significado de dar tu vida por alguien y anteponer su bienestar al tuyo.
No sé exactamente cuándo podrás leer esto, pero espero que llegues a comprender todo lo que deseaba escribir, aunque por más palabras que ponga no podre llegar a mostrar todo lo que desearía.
¡Gracias por aparecer y compartir tu vida conmigo!
lunes, 28 de febrero de 2011
Momentos ''café''
Esta tarde, al llegar a mi pequeño rincón apartado de la sociedad, me he sentado ante la ventana con una gran taza de café con leche, observando lo pequeña que se ve la gente desde el salón, viendo lo insignificantes que somos cada uno de nosotros en comparación a todo lo que nos rodea. En el parque que hay frente a mi bloque, puedo ver el agua de la fuente caer, salpicando a dos jóvenes que saltaban a su alrededor, los árboles volvían a tener hojas, y tras el frio invierno, las flores volvían a adornar los pequeños jardines que envuelven los bancos. El ciclo se repetía, y como cada año, la cadena de la vida continua, dando paso a una nueva estación y nuevas vidas que nacerán en ella.
Tras contemplar la belleza que tenemos el honor de captar con todos nuestros sentidos, llegó la hora de volver a la realidad, los dos niños que correteaban cerca de la fuente ahora se dedicaban a arrancar las recién nacidas flores, un señor que parecía pasear, tiraba un cigarrillo al suelo ignorando sus efectos y continuaba con su camino, un grupo de adolescentes reían y ''gritaban'' al compás de la música que reproducían sus móviles...
El mundo en el que vivimos esta pudriéndose, y los habitantes de éste no hacen más que quedarse contemplando, como si esperaran que finalmente estalle. No comprendo el ser humano, no entiendo que ha llevado a que algunos actúen de este modo. Si hay algo que hace que la rutina no se torne insostenible, es el afán por un mundo nuevo, el ansia por mejorar lo que hoy esta podrido, y el desprecio hacia todo aquello que corrompe mi entorno.
Entonces llega el momento de dar la cara a la realidad, en concreto la realidad familiar, y un escalofrío recorre mi piel. Veo a padres e hijos distantes entre ellos, parejas que discuten delante de los infantes, treceañeros que se drogan y quinceañeras abortando; la avaricia les provoca infelicidad, que con el tiempo, acaba haciendo que tanto sus hijos como ellos mismos terminen en un valle de amargura del cual no pueden escapar. Es entonces cuando me planteo que les habrá llevado a ello, me pregunto hasta donde llegará su codicia, qué es lo que creen necesitar para estar en armonía.
Vivimos en una sociedad consumista, llena de gozos y privilegios innecesarios a los que se han adaptado, que ha hecho relacionar el estado anímico de las personas con tener más o menos riquezas o bienes materiales.
Me niego a creer que si no me adapto a ello no puedo tener una vida llena de riqueza interior. Detesto ser relacionada con semejantes seres que no merecen el nombre de personas.
Tras contemplar la belleza que tenemos el honor de captar con todos nuestros sentidos, llegó la hora de volver a la realidad, los dos niños que correteaban cerca de la fuente ahora se dedicaban a arrancar las recién nacidas flores, un señor que parecía pasear, tiraba un cigarrillo al suelo ignorando sus efectos y continuaba con su camino, un grupo de adolescentes reían y ''gritaban'' al compás de la música que reproducían sus móviles...
El mundo en el que vivimos esta pudriéndose, y los habitantes de éste no hacen más que quedarse contemplando, como si esperaran que finalmente estalle. No comprendo el ser humano, no entiendo que ha llevado a que algunos actúen de este modo. Si hay algo que hace que la rutina no se torne insostenible, es el afán por un mundo nuevo, el ansia por mejorar lo que hoy esta podrido, y el desprecio hacia todo aquello que corrompe mi entorno.
Entonces llega el momento de dar la cara a la realidad, en concreto la realidad familiar, y un escalofrío recorre mi piel. Veo a padres e hijos distantes entre ellos, parejas que discuten delante de los infantes, treceañeros que se drogan y quinceañeras abortando; la avaricia les provoca infelicidad, que con el tiempo, acaba haciendo que tanto sus hijos como ellos mismos terminen en un valle de amargura del cual no pueden escapar. Es entonces cuando me planteo que les habrá llevado a ello, me pregunto hasta donde llegará su codicia, qué es lo que creen necesitar para estar en armonía.
Vivimos en una sociedad consumista, llena de gozos y privilegios innecesarios a los que se han adaptado, que ha hecho relacionar el estado anímico de las personas con tener más o menos riquezas o bienes materiales.
Me niego a creer que si no me adapto a ello no puedo tener una vida llena de riqueza interior. Detesto ser relacionada con semejantes seres que no merecen el nombre de personas.
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