Desde el momento en que nacemos estamos atados a los lazos familiares, en especial a aquellos que nos formaron, pero hay que tener en cuenta que más allá de la sangre que nos corre por las venas, la genética que portamos, etc... existe algo lo cual crea a lo que solemos llamar ''padre'' y ''madre''.
Esas personas son las que acompañan tu infancia, te aportan valores, tradiciones, cultura, consejos y ayudan en esa etapa que todos pasamos llamada adolescencia y si logran llevar a cabo ese difícil papel, es cuando realmente nos damos cuenta del verdadero significado de la familia.
Si algo he de agradecer a la vida es el padre que tengo, alguien que no sólo se preocupo de crearme y hacer el típico papel, sino que se dedicó en cuerpo y alma a la persona que soy. Compartió mis alegrías y mis tristezas, me aconsejo en momentos difíciles y siempre supo que decirme por muy complicada que pudiera resultar la situación para mí.
Sé que puedo resultar en muchos momentos un tanto estúpida y que en ocasiones ignoré sus palabras, pero cada una de ellas fue de gran importancia para mí. Siempre fue, es y será mi modelo a seguir, admiro tanto quien es que el simple hecho de ser su hija hace que me sienta bien. Alguien que fue capaz de aprender de la vida, no decaer jamás cargando con el peso de la tristeza, y pese a todos los problemas, supo seguir adelante sin olvidarse de mí, es más, pensando antes en mí que en él mismo.
Juro que algún día seré alguien de la que puedas estar orgulloso, no puedo ofrecerte eso ahora porque aun me queda mucho que mejorar de mí pero si permaneces a mi lado como has hecho hasta ahora estoy segura que podré convertirme en la mujer que tanto tú como yo queremos que sea.
Y por último, dejo una frase que me dices a menudo, y aun no estando completamente de acuerdo con ella me ayuda a tomarme las cosas con más calma y evadirme un poco del mundo de locos al que estamos expuestos. ''La vida no es tan complicada como nos hacen creer, intenta ser feliz.''
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