miércoles, 4 de abril de 2012

Evolución

Hay cosas que sólo se pueden decir después de haber muerto.
[...]
-Luchó para defenderse.
-¿Ojo por ojo? Entonces no es más que un troglodita. Los humanos son animales sociales.
-Sí, murió socialmente pero sobrevivió como animal.

Así es, el ser humano ha creado un extraño comportamiento que les conduce a grupos donde encontrar cobijo. Si echamos la vista atrás múltiples historiadores nos dirán que esto se remonta a los inicios de nuestra especie tal y como la conocemos empezando por los primeros pobladores hasta la actualidad, incluso algunos atrevidos nombrarían especies animales que se agrupan para minimizar las debilidades que hay en la individualidad y, puesto que no quiero que esta reflexión se extienda, planteo aquí la cuestión: ¿Realmente se unen como sociedad?

Si se analiza detenidamente y nos basamos en la finalidad de dicha tarea, estos ''clanes'' no eran y son creados más que por el interés de cada uno de los miembros ya que al finalizar el propósito que buscaban vuelven a actuar en solitario con su único y fiel compañero, el instinto animal.

De vuelta al inicio del escrito, esta naturaleza, que hacía del ser la persona, está variando con el paso de los años, creando algo inferior que lo único que busca es esconderse bajo capas y personas para ocultar las propias debilidades, evitando que nuestro nato instinto avance y ayude a crecer y mejorar. La especie esta minando y tornando algo que no se puede relacionar con ningún suceso anterior, gente sin espíritu de lucha, acomplejados, incultos, despreocupados y, como diría alguien que yo me sé, con horchata en las venas, en resumen, una ''sociedad'' perfecta llena de vasos vacíos dispuestos a que cualquier refresco adulterado dé un poco de efervescencia a su vida.

La persona que deseaba formar parte de la sociedad por inexistencia de personalidad terminó siendo devorada por aquello que tanto ansiaba, la aceptación.

1 comentario:

  1. Después de la muerte podría ser que el sujeto recapacitara sobre sus intenciones. Intenciones con un propósito indivisible a aquellos lazos que ha forjado.

    Las palabras de la muerte, el silencio. Silencio sepulcral que debe de ser experimentado para permanecer en la imaginación de aquél ser. Un ser vulnerable y a la vez ruidoso, un ser fuerte y silencioso.

    La unión de la sociedad se encuentra consensuada en la carga que estamos dispuestos a asumir. Ni más ni menos. ¿Acaso estamos dispuestos a no conocer el silencio? ¿Estamos dispuestos a no conocer el ruido?

    Hay una estrella en el Universo que dice no ver la luz, que no se puede ver a ella misma. Entonces es desterrada a la oscuridad, lugar al que solo ve su propia sombra. Mira a lo externo pero no ve y mira al interior y no ve. Ojo por ojo. Intercambio. Regocijo del ojo, tu ojo por mi ojo.

    Clanes, palabra que significa claridad múltiple. Múltiples capas, respuestas distintas y una sola verdad: la verdad de la intención.

    Sacrificio en sangre, la aceptación de aquello que ves y aquello que escuchas.

    La gran combinación: fuerte y ruidoso. El trueno. La palabra de Dios. Su opuesto: vulnerable y silencioso. La palabra de la vida.

    Consentimos la vulnerabilidad aunque deseamos aquello silencioso. Consentimos lo ruidoso aunque deseamos aquello fuerte.

    Supongo y creo que a esta contradicción la llamamos equilibrio. La fuerza en el silencio y la vulnerabilidad en el ruido.

    Dicen que se nos otorgó el libre albedrío aunque con matices bien definidos. La normativa. Debemos operar dentro de una estructura basada en las leyes de la consecuencia. La consecuencia de la muerte.

    La defensa a la muerte es muy extendida aunque desde mi opinión no debemos defendernos sino que atacarla desde su propia naturaleza, el silencio. La vida es la luz, aquella que no suena pero que se ve en el más remoto silencio.

    La muerte es estruendo que va ligado al ojo que lo logra reconocer. Ojo por ojo significa ruido por silencio. Vulnerabilidad por fuerza.

    Actualmente nos queda otro componente, la carga. La carga se basa en la contradicción de los elementos, el ruido y el silencio. La fuerza y la vulnerabilidad. La carga es la voluntad.

    ¿Que es la voluntad? Pues lo dice la propia palabra que proviene de volumen y -tad que significa bondad. Bondad del volumen.

    De esta forma el volumen de la bondad viene transferida por la carga. A más responsabilidad individual más carga, menor volumen y más fuerza tiene el individuo y a más individuos menor carga, mayor volumen y menor fuerza, es decir más vulnerabilidad. Más silencio o más estruendo.

    Pero resulta que la vida es silencio y el silencio viene siendo más decrepito por el ruido y viceversa. Cobijo en una parte o la otra.

    Comportamiento y decisión. Decisión de comportamiento.

    Devorarse a uno mismo, en eso consiste la vida - la consumación de esta devoración es lenta y placentera ya que nos abre a la esperanza de volver al volumen de la bondad, a la estrella.



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